Ilustración: Susana Rodrigo
Esta mañana Susanita casi se muere de la risa cuando una nube de plumas cayó sobre su cuerpo. En los espacios azules de la otrora llamada sucursal del cielo se libra una batalla que pocos han sabido notar. Zamuros, loros y guacamayas se enfrentan día a día por el control de las nubes y las corrientes de aire que flotan sobre la ciudad. La banda de zamuros que antes controlaba todo: postes de luz, antenas parabólicas, de radio, y repetidoras de celular ha sido prácticamente aniquilada por el gang de los Loros que en menos de un año ya se han hecho con la Falda del Ávila y de buena parte de las copas de los Apamates y Caobas que decoran Caracas. Un “cristo fue” ha corrido la bola, entre las palomas de la Plaza Bolívar, que hoy al medio día fueron vistos posados sobre la taza de Nescafé al capo de las guacamayas y los zamuros. Cantan los malos picos que al parecer planeaban la fuga del águila arpía que se encuentra prisionera en el Parque del Este con el fin de dar muerte al líder de los verdes.
Por cierto Susanita ahora se la pasa mirando hacia el cielo.
1 comentario:
en este cuento lo que se destila es amor...
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